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sábado, 9 de mayo de 2015

La Fakultad. Digna de estudio

  Talavera de la Reina con más de 88.000 habitantes es el municipio mas poblado de la provincia de Toledo, dista 120 kilómetros de Madrid y es paso obligado para los conductores que circulan por la A-5 hacia Cáceres, Badajoz, Portugal o Andalucía. Es por tanto una tierra de paso, más que un destino en si mismo.

  No es sólo la "capital" comercial del oeste de la provincia de Toledo, también ejerce como tal con muchos pueblos de Cáceres y Ávila, pero si por algo es conocida Talavera es por su cerámica, de ahí su título honorífico de "Ciudad de la Cerámica".

  Con la apertura del campus universitario en 1994 la ciudad se llenó de jóvenes universitarios y con ellos el auge de los bares, discotecas y pubs. Si preguntas a alguien de Talavera (o de cerca) por el bar o cervecería mas famoso, seguramente que dirán que es La Fakultad.

  La Fakultad la conocimos a través de un amigo de Talavera sobre el año 2000 y desde entonces no hemos dejado de acudir con más o menos regularidad. Legendarias son ya aquellos días que pasábamos 5 horas en su terraza... cosas de jóvenes. Se trata de una cervecería con mayúsculas, el paraíso cervecero con más de 100 referencias, todas servidas en su copa reglamentaria y de manera experta por los camareros.


  La Fakutad "original" se encuentra en la calle Murillo, aunque a medida que el negocio crecía ha ido poniendo más "sucursales" en la misma calle y en la avenida de la Constitución.



  Además de la cerveza, o más que la cerveza, lo que nos gusta a los españoles (o a los toledanos, por lo menos) es el "pincho", el aperitivo gratuito con que se acompaña la bebida. En cuanto a pinchos la Fakultad no tiene comparación: huevos fritos con patatas; bocadillos de calamares, lomo, bacon o tortilla; alitas de pollo; pinchos morunos; sandwiches; hamburguesas; perritos calientes; morcilla; croquetas; pisto...
  Los fines de semana suele estar lleno, pero la atención es rapidísima y casi personalizada. En nuestro caso, en cuanto entramos por la puerta el dueño o los dos camareros mas antiguos nos levantan dos dedos como haciendo el signo de la victoria... No estamos locos, quiere decir que si queremos lo de siempre, dos Coca Cola light.
  El precio de los refrescos es más que correcto: 2 euros. Lo que te cobran en cualquier taberna.

  En resumen, un sitio al que hay que ir sí o sí. No puedes ir a Talavera y no conocerlo.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Mercedes y Manuela, el bar de Ali


  En Torrijos solo hay dos o tres sitios a los que somos fieles desde hace 14 años (o más). La pizzería Mardel (que ya tiene su entrada en el blog) y el sitio al que acudimos siempre que el trabajo y demás azares de la vida nos lo permite: Cafetería Mercedes y Manuela.

  La dueña de esta cafetería, por cierto, no se llama ni Mercedes ni Manuela, sino Alicia y ha sabido atraerse hacia si a una clientela fiel que la ha acompañado desde sus inicios en el Mesón Iniesta, más tarde en el Chiscón del Alquimista y desde hace unos años en la citada cafetería frente a la Plaza de los Descubrimientos.


  La ubicación en la zona del centro de salud, el juzgado o los supermercados hace que por las mañanas sea una cafetería en la que tomar el mejor café de Torrijos (de la marca Camali, por cierto), tostadas de "pan.-pan" en sus diferente variedades (con aceite, tomate, mermelada, paté), cruasanes de generoso tamaño o bocadillos y montados igual de generosos.


  El gran atractivo del Mercedes y Manuela es su terraza, sin duda de las más fresquitas de Torrijos y en la que uno puede relajarse sin agobios con un buen granizado de limón natural que Alicia prepara al momento, cañas y jarras de cerveza heladas o si (como nosotros) echas el ancla y acampas allí tarde y noche, puedes cenar desde una hamburguesa XXL hasta una ensalada pasando por toda clase de raciones y bocadillos.

  Si lo que prefieres es tomarte una copa tranquilo, aquí te la puedes tomar con la tranquilidad de saber que el alcohol es de calidad. Si eres aficionado a la ginebra (como un servidor) puedes tomar desde las clásica Beefeter o Tanqueray, pasando por las "premium" Hendriks o Gin Mare o la gallega Nordés.





  El bar de Ali es mucho mas que desayunos, es el bar "total". Vayas a desayunar, a tomar el aperitivo, la merienda, a picar algo o a tomar una copa, siempre habrá alguien que te conoce o a quien conoces, porque el Bar de Ali es sin duda el Cheers de Torrijos:
"Sometimes you want to go 
Where everybody knows your name, 
and they're always glad you came..." 

domingo, 7 de diciembre de 2014

De tapas en el Cuchifrito



  Los que tenemos cierta edad conocimos el esplendor de la zona de la Avenida de Europa en Toledo gracias al centro comercial Zoco Europa. Después del intento fallido del centro comercial Buenavista (justo enfrente de la comisaria de Policía) parecía que este centro comercial había calado entre los toledanos y que tendría una próspera y larga vida. Evidentemente, no fue así.

  De aquella época, además de los multicines, recordamos el restaurante Abrasador, el restaurante Acrópolis, la cafetería Gressy, la tienda de "chuches" Pica Pica... Todos ellos dentro del centro comercial. Pero además, en los aledaños estaban el restaurante Zapico (ahora en Bargas), la cafetería Da Vinci (ya cerrada) y los locales que todavía permanecen: la pizzería Pastucci, el restaurante chino Amanecer Rojo (muy venido a menos) y el bar-restaurante que hoy nos ocupa: el Cuchifrito ibérico.


  La primera vez que fuimos al Cuchifrito, lo recuerdo perfectamente, fue con mi suegro. Era un viernes, mi mujer (entonces novia) volvía de la universidad en el Continental y su padre nos llevó a probar el cuchifrito (con mayúsculas y con minúsculas). Después hemos vuelto muchas veces más y siempre a tapear.

  El Cuchifrito esta frecuentado mayoritariamente por vecinos del barrio aunque también hay incondicionales que acuden más o menos regularmente desde otros pueblos cercanos. Tienen una buena selección de vinos por copas o botellas y algunas cervezas artesanas como Domus o Socarrat, para aquellos que rehuyen la cerveza de barril (bien tirada, eso sí).

  Las tapas del Cuchifrito son muy abundantes y consisten básicamente en embutido ibérico (chorizo, salchichón y cabecero de lomo); queso, lacón, jamón, patés y últimamente tomate aliñado y ensaladilla. Todo acompañado por picos camperos o pan tostado. 



  Si te apetece comer algo más que la tapa gratuita servida con la bebida, yo recomiendo lo que ellos llaman "tapa rápida". Ésta puede ser de queso de cabra con membrillo, presa adobada, chorizo frito o salmorejo; también acertarás con cualquiera de sus "pulgas" (medios bocadillos). 


  También tienen una carta de raciones, tostas y ensaladas en la que no nos hemos prodigado porque los precios no son precisamente asequibles. Es un local pequeño por lo que los fines de semana es difícil encontrar hueco, y mucho menos si juega el Madrid.

  En definitiva, es un sitio recomendable por la calidad de sus productos y por el servicio, siempre muy atento y por la facilidad para aparcar (que eso en Toledo no es cualquier cosa).

miércoles, 16 de abril de 2014

Menú todoterreno en Madrigal

  Cuando en la llanura manchega aprieta el calor, lo hace con ganas.
  Con temperaturas alrededor de los 40 ºC y humedad que ronda el 15 % no queda mas remedio que enclaustrarse en casa en las horas de mas calor, darse un chapuzón en la piscina o huir como alma que lleva el diablo hasta el río mas cercano ya que la playa se encuentra como mínimo a 400 km.
  En esta huida muchos toledanos acaban en alguna de las gargantas de la zona de la Vera en Cáceres o de Candeleda en Ávila. "A la vera de Gredos", como dice la publicidad institucional.


  Salvo los fines de semana o festivos no suele ser una zona masificada, de tal manera que uno puede bañarse con cierta tranquilidad sin ser golpeado por otro bañista, una pelota o cualquier otro accidente y lo mismo pasa a la hora de la comida. Se puede comer en las mesas dispuestas a tal fin en el entorno, en algún restaurante o merendero cercano o lo mejor de todo: puedes ir al pueblo de Madrigal de la Vera y en la misma travesía comer en el Hostal Victoria- Restaurante Doña Conchi.
  La primera vez acabamos en este restaurante por casualidad, ¡cómo no!. El restaurante-merendero al que siempre íbamos estaba cerrado y no eran horas para andar buscando. Es un restaurante que abre todo el año y dependiendo de la estación y la afluencia de público se utiliza la terraza, el salón o ambos a la vez. En ambos espacios la carta, el menú y el precio es el mismo.
  El Doña Conchi es un restaurante "todo terreno"; es decir, allí coinciden lugareños, turistas, trabajadores de obras cercanas o comerciales en ruta.
  Es sobre todo un restaurante de menú del día, pero de un menú extraordinario por variedad (10 ó 12 platos de primero y otros tantos de segundo), calidad y cantidad. El precio es de 9 euros con postre y bebida y te invitan a un chupito. Si quieres hacer un "extraordinario" puedes pedir el menú especial que da a elegir entre chuletón, entrecot, paletilla de cordero o cochinillo y algo más por 20 euros.
  Hace apenas un mes hicimos una visita a este restaurante después de dar un paseo por el entorno de la garganta de Alardos, fuimos "a tiro hecho" y nos acomodamos en la terraza ya que la temperatura era agradable.
  Como primer plato tomamos paella y ensaladilla. La paella buena de sabor y gran tamaño pero con la maldición (comprensible) que sufrimos en estos días: "el arroz que no se pasa". Algún trozo de pollo, chirlas y exceso de pimiento para mi gusto, completaban el plato. La ensaladilla también de buen tamaño y sabor, con atún a modo de corona pero que también pecaba de exceso de pimiento rojo y aceitunas con hueso.

  Para los segundos optamos, con suerte desigual, por codillo y presa. El codillo realmente bueno de sabor y de punto de asado; acompañado de patatas panaderas con pimentón de la Vera (no podía ser de otra manera) y de un tamaño mas que importante. El secreto era de cerdo blanco (por 9 euros no vamos a pedir ibérico aunque no deberían anunciarlo como tal en el menú) y fue vilmente "achicharrado" en la plancha, acabando con la mínima infiltración de grasa que pudiera tener. D.E.P.


  Para los postres tomamos natillas con su galleta reglamentaria y mousse de chocolate bañada en sirope de chocolate. Nada que reseñar para bien, se ve que tiene poco aspecto "casero".

  Valoración: En esta ocasión no acertaron con el punto del secreto, pero es un sitio muy recomendable y al que volveremos mas pronto que tarde.





lunes, 3 de marzo de 2014

El Torreón, en Baeza



  Lo nuestro con Baeza es un "idilio" que viene de largo.
  Hace 6 años que estuvimos por primera vez y aunque pernoctamos en Úbeda (por azares que dan para una entrada completa) fue Baeza la que nos enamoró. Ambas ciudades están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2003 y son dos auténticas joyas renacentistas.


  Baeza cuenta con unos 16.000 habitantes, prácticamente la mitad que Úbeda, y sigue conservando todo lo bueno de los pueblos: el trato cercano, la gente que hace vida en la calle, el aperitivo, y el "tapeo" que no falte... En Baeza se tapea bien en todos los sitios, pero entre todos estos bares hay uno que sobresale y es al que volvemos y llevamos a amigos siempre que podemos: El Torreón.

  El bar en cuestión se encuentra muy cerca de la Plaza del Pópulo, centro neurálgico de la ciudad y frente a la Puerta de Úbeda. De ahí el nombre de "El Torreón". Una placita céntrica y con varios hoteles cerca, entre ellos el nuestro, por eso caímos en su terraza y casi no fuimos capaces de volver al hotel. Cuenta con una amplia terraza con mas de 20 mesas, atendida con rapidez y amabilidad por dos camareros y el dueño que echa una mano para recoger e intentar acomodar los que esperan, que suele ser lo habitual.
  Lo curioso al tratarse de tapas gratis con la bebida, es que tienen una carta de tapas y cada "comensal" elige la que prefiere: caracoles, cazón, patatas alioli, chorizo al infierno, lomo con berenjena, chapata con jamón y salmorejo, gambas con gabardina, pincho de sepia... Siendo Baeza un pueblo turístico y El Torreón un bar situado en el centro uno podría pensar que le van a "crujir" y sobretodo con este lujo de tapas. Nada mas lejos de la realidad.
  Los precios son los mismos o inclusos mas baratos que en cualquier bar de mala muerte y buen "sablazo" de los que abundan por nuestra manchega llanura.
Los precios son 1.80 € el refresco; 1.50 € la caña y 2€ la jarrita de barro helada. Para poneros los dientes largos otra galería de fotos de tapas "torreónicas"